LA SUSTITUCIÓN DE LA REPRESENTACIÓN

Siendo la representación un acto de confianza, el representante esta obligado a ejercerla personalmente, salvo que el representado expresamente le haya facultado la sustitución.

Anibal T. (2008). Acto Jurídico. Tercera edición.

¿QUÉ ES LA SUSTITUCIÓN DEL REPRESENTADO?

La representación debe ser ejercida de forma personal por el representante, debido a que es el representando quien ha delegado facultades de representación teniendo en consideración muchos aspectos. No obstante, puede darse que el caso que el representado o principal decida que tales facultades puedan ser transmitidas por su representante a un tercero, quien se convertirá en el sustituto.

En consecuencia, la sustitución será aquella figura jurídica donde el representante, previa autorización de su representado, ceda las facultades de representación que ostenta a otra persona, quien se convertirá en sustituto.

Porpeta, con acierto la define con el siguiente juego de palabras: «El sustituto viene a ser un representante del representante que al representarlo, representa al representado».

El Código Civil recoge la figura de la sustitución en el artículo 157°, a la letra señala: «El representante debe desempeñar personalmente el encargo, a no ser que se le haya facultado expresamente la sustitución».

EFECTOS DE LA GESTIÓN REALIZADA POR EL SUSTITUTO

La norma prevé dos situaciones respecto a la gestión que pueda realizar el sustituto, especialmente en lo que concierne a los efectos del ejercicio de la representación que pueda realizar este último. Así tenemos:

PRIMER SUSTITUTO

El representante designa al sustituto en la persona que previamente le indicó el representado. En el caso de que el mencionado sustituto realice una irregular o mala gestión representativa inejecutando obligaciones propias nacidas de la representación, los eventuales daños ocasionados al representado no serán de responsabilidad del representante.

SEGUNDO SUSTITUTO

El representante autoriza al representado para que pueda designar a un sustituto y, a su vez, le otorga las facultades para designar a tal sustituto en la persona que crea conveniente. En el caso de que este último realice una gestión irregular o anómala, los daños y perjuicios que pudiera ocasionar al representado, será de responsabilidad tanto del representante así como del sustituto, siendo esta responsabilidad de carácter mancomunado.

En este aspecto se debe precisar que la responsabilidad de ambos no puede ser solidaria, por cuanto, a tenor de lo prescrito en el artículo 1183° del Código Civil, la responsabilidad solidaria solo puede considerarse como tal en el caso de que la norma así lo señale o el convenio de las partes así lo determinen y, si nosotros revisamos el tenor del artículo 158° del mencionado código sustantivo, se colige que tal responsabilidad será solidaria.

No esta demás precisar que el artículo 1183° establece textualmente: «La solidaridad no se presume. Solo la ley o el título de la obligación la establecen en forma expresa».

LA GESTIÓN REPRESENTATIVA

Tal como se ha mencionado, los supuestos antes descritos, respecto a las responsabilidades de la gestión representativa del sustituto, se encuentra regulados en el artículo 158° del Código Civil, que a la letra señala lo siguiente:

«El representante queda exento de toda responsabilidad cuando hace la sustitución en la persona que se le designo. Si no se señaló en el acto la persona del sustituto, pero se concedió al representante la facultad de nombrarlo, éste es responsable cuando incurre en culpa inexcusable en la elección. El representante responde de las instituciones que imparte al sustituto. El representado puede accionar directamente contra el sustituto».

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