ESTRUCTURA DEL ACTO JURÍDICO

¿Qué es la Estructura del Acto Jurídico?

Aunque es verdad que el acto Jurídico como parte instituido del Derecho Civil es una abstracción, por cuanto es una preparación del hombre que al tener como origen causal a la autonomía de la voluntad.

Originará una multiplicidad de efectos jurídicos, esta situación en nada impide que pueda tener una estructura; esto vendría a ser, aquellos elementos con los que, conforme a la naturaleza de cada acto Jurídico, se deja que estos tengan plena valía o validez.

De esta forma tenemos, que a la estructura del acto jurídico se le acostumbra a llamar asimismo composición del negocio, requisitos, presupuestos, antecedentes, etcétera.

Ahora bien, la corriente tradicional del negocio o acto juridico reune a tres componentes que conforman su estructura y, que vienen a ser los elementos esenciales (essentialia negotii), naturales, (naturalia negotii) y, por último los accidentales (accidentalia negotii). Además en la actualidad la corriente doctrinaria cuestiona esta estructura, cuyos aspectos los vamos a ver más adelante.

El contrato
La Sociedad
La autonomía de la voluntad
Actos jurídicos

¿Cuáles son los Elementos Esenciales de la Estructura del Acto Jurídico?

Asimismo llamados essentialia negotii, son aquellos sin los que el acto jurídico no puede llegar a formarse, mucho menos a tener plena eficiencia y valía legal.

Estos elementos a su vez se encuentran clasificados dos aspectos:  

Estos elementos por su parte se hallan clasificados en dos figuras:

Primero de Carácter General

Son aquellos actos imprescindibles e indispensables, con los que todo acto jurídico debe contar; su inobservancia va a traer consigo la nulidad del mismo.

Y se llaman generales por el hecho de que son de aplicación a todos y cada uno de los actos Jurídicos, los que de conformidad con nuestro Código Civil vendrían a ser propiamente los requisitos de validez encontrados en el artículo 140°; esto es, manifestación de voluntad, capacidad, objeto, finalidad y forma.

Segundo de Carácter Especial

Acostumbran a llamarlos “elementos constitutivos del acto jurídico”, son aquellos que resultan precisos y también indispensables para ciertos actos jurídicos particularmente y, por su parte cumplen con una función diferenciadora entre ellos.

En este sentido, el acto jurídico, en primer lugar, debe contar con los elementos esenciales de carácter general; luego de ello, de acuerdo a la particularidad de cada uno, deberá contar con los elementos esenciales de carácter especia.  

En este sentido, el acto jurídico, primeramente, debe contar con los elementos esenciales de carácter general; después de ello, conforme a la peculiaridad de cada uno de ellos, que va a contar con los elementos esenciales o fundamentales de carácter especial.

De este modo por poner un ejemplo, en el contrato de compraventa regulado en el artículo 1529° del Código Civil, este acto jurídico aparte de contar con los elementos esenciales o fundamentales de carácter general (manifestación de voluntad, capacidad, objeto, finalidad y forma), debe llevar consigo asimismo el coste (precio) y el bien o el objeto o cosa (que vendría a ser los elementos esenciales de carácter singular) puesto que exactamente los mismos son obligatorios para dicho contrato, además estos cumplirán una función de distinguir el contrato de compraventa respecto del resto de contratos y/o actos Jurídicos existentes, llámese alquiler, mutuo, permuta, etcétera.

¿Qué son los Elementos Naturales?

Recatan la denominación de naturalia negotii, por cuanto fluyen, se derivan o bien surgen de la propia naturaleza del acto jurídico.

Estos elementos no son parte de los elementos esenciales ni son agregados que efectúan las partes al acto jurídico de mutuo acuerdo, son efectos que se desprenden del acto jurídico existente, donde, en ciertos casos, no resulta necesario consignarlos en el acto jurídico solemnizado (celebrado), por cuanto son inherente a este, puesto que el derecho se hace cargo de establecerlos.

De esta forma, por poner un ejemplo, en el caso del contrato de mutuo (generalmente llamado “préstamo”), si tras pasado el plazo de devolución del capital entregado (llámese determinada suma de dinero), esto no sucediese y, además de esto no se haya pactado en forma expresa el pago de intereses por la demora, en este supuesto el contrato referido de forma natural desplegará sus efectos y, que llegará a ser el pago de los intereses.

Efectos Naturales

Como se va a poder observar, las partes no acordaron el pago de intereses y, en el caso de que no se generará la devolución del capital entregado por el mutuo, esta situación favorecerá la generación de efectos naturales que va a venir a ser el abono de intereses (artículo 1663° del Código Civil).

Otro ejemplo, reside en el presunto saneamiento, donde en el caso de un contrato de compraventa cuando el vendedor transfiere la propiedad de un bien con cierto impuesto o bien carga que afecte tal derecho, en un caso así, el acto jurídico solemniza (celebrará) y ya antes señalado, produjera un efecto válido, esto es, que el mentado vendedor se halla obligado a sanear el bien que vendió; y acá vamos a estar ante un factor natural (artículo 1484° y mil cuatrocientos ochenta y nueve del Código Civil).

¿Qué son los Elementos Accidentales?

En latín se llaman accidentalia negotii, son aquellos insertos o bien agregados que efectúan los celebrantes del acto jurídico, siempre que la naturaleza del mismo lo autorice.

Los elementos casuales (accidentales) vienen a ser propiamente las modalidades del acto jurídico, constituido por la condición (aquel acontecimiento o situación futuro, dudoso y arbitrario del que va a depender los efectos del acto Jurídico), el plazo (aquel suceso, fecha, acontecimiento o evento futuro, cierto y arbitrario al que se halla supeditado el acto jurídico) y, el cargo o también llamado modo (aquella declaración auxiliar de la voluntad que únicamente se introduce a los actos jurídicos a título de liberalidad-gratis y que puede consistir en una obligación de dar o bien hacer).

Modalidad

Así tenemos, que es perfectamente válida que ha determinado contrato se le agregue una modalidad, sin embargo esto sucederá siempre y cuando factible tal supuesto ya que debe tenerse presente que todos los actos jurídico con elementos accidentales.

De esta forma tenemos, que es adecuadamente válido que ha determinado el contrato y se le añade una modalidad, no obstante, esto va a suceder siempre que sea viable tal supuesto, puesto que debe tenerse presente que todos y cada uno de los actos jurídico con elementos casuales sean necesarios.

Como un ejemplo podemos referir a un contrato de compraventa sujeto a cierta plazo o condición; un contrato de alquiler sujeto a un plazo y, un contrato de donación sujeto a un cargo o bien modo.

Actos Jurídicos Puros

Bajo este orden de ideas, es preciso detallar que hay determinados actos jurídicos –denominados puros– donde, por su configuración y esencia, no está tolerado que las partes establezcan ciertos supuestos a los que se hallará supeditado tal acto Jurídico. 

En otras palabras, los actos Jurídicos puros no van a estar sujetos o bien no van a contar con los elementos casuales.

Podemos referir a modo de ejemplo el matrimonio, donde no es permisible que exactamente el mismo se halle sometido a plazo o condición, en tanto que una persona no puede decir que se casa a condición de que cuando muera su cónyuge, no va a poder heredar sus recursos (bienes) o bien cuando dicho matrimonio va a estar sujeto a un plazo resolutorio de un par de años, vencidos los que exactamente el mismo se soluciona de pleno derecho. Esto no es aceptable ni admisible.

Otros Criterios en Torno a los Elementos

En la doctrina moderna hay otro criterio para determinar la estructura del acto Jurídico. A este respecto, Lizardo Taboada Córdova en su obra “Elementos de la responsabilidad civil”, apunta que la estructura del negocio jurídico está formada por los elementos, presupuestos y requisitos.

En este sentido, apunta como elementos a aquellos componentes del negocio jurídico; o sea, todo lo que conforma el negocio jurídico festejado por los sujetos, entendiéndose modernamente que los únicos elementos comunes a todo negocio jurídico son dos:

  1. La manifestación de la voluntad o la declaración.
  2. La finalidad o la causa.

Negocio Jurídico

Los presupuestos se definen como los antecedentes o términos de referencia, es decir, todo aquello que es necesario que preexista para que el negocio jurídico pueda celebrarse o conformarse, aceptándose unánimemente como presupuestos comunes a todo negoció jurídico los siguientes:  

Los presupuestos se definen como los antecedentes o bien términos de referencia, o sea, todo lo que es preciso que preexiste a fin de que el negocio jurídico pueda festejarse o bien conformarse, admitiendo por unanimidad como presupuestos comunes a todo negocio jurídico, como los siguientes:

  1. el objeto,
  2. el sujeto (agente capaz).  

Por último los requisitos son todo conjunto de condiciones, que deben cumplir tanto los elementos como presupuestos, a fin de que el negocio jurídico formado por la concurrencia de exactamente los mismos, pueda generar válidamente sus efectos jurídicos.

Esto quiere decir que mientras que los elementos y presupuestos son precisos para la capacitación del negocio jurídico, los requisitos son precisos a fin de que el negocio jurídico adecuadamente formado pueda generar válidamente sus efectos jurídicos.

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