La Autonomía de la Voluntad

Evolución

En la historia, la autonomía de la voluntad se remonta al Derecho Romano; no obstante no tenía una capacidad autora por cuanto se situaba, bajo determinadas restricciones establecidas, donde debía someterse a la voluntad del influyente formalismo que imperaba en el periodo, sujetándose a esquemas o bien modelos predeterminados de forma estricta, propios de la época.

Más tarde, la idea que existía y estaba actual en ese campo jurídico de ese entonces, fue recogida legislativamente por el Código Civil francés de mil ochocientos cuatro, donde este primer gran jalón en la codificación civil mundial reconoció la categoría de ente generador de una diversidad de relaciones jurídicas, exactamente las mismas que tenían como origen causal la voluntad de la persona.

Noción y relevancia

Este término guarda relación directa con la libertad, cada vez que resulta esencial para su existencia. En consecuencia, podríamos acotar a la autonomía de la voluntad como aquella libertad que deja a la persona, producir infinidad de relaciones jurídicas; esto es crear, preservar, alterar, transmitir o bien extinguir vínculos jurídicos con otra persona, todo ello conforme con los fines y propósitos para los que fueron creados.

Cambia, puesto que en el ente generador del acto Jurídico y, por su parte, en mecanismo normativo de autorregulación de la conducta de los sujetos, con respecto a las relaciones jurídicas ya generadas. Además se acostumbra a equiparar a la autonomía de la voluntad con la libertad de contratación o bien la libertad económica, esto último conforme al propósito patrimonial o bien pecuniario que se haya ungido, el que a propósito no es en todos y cada uno de los casos.

El contrato
La Sociedad
La autonomía de la voluntad
Actos jurídicos

Aunque es cierto, la autonomía de la voluntad implica la libertad para producir derechos, deberes y obligaciones de diversa clase, ello no quiere decir que sea de carácter absoluto o bien ilimitado, sino existen restricciones, encargándose de esta función el orden público

Nociones de orden pública

Es el factor que restringe y/o limita a la autonomía de la voluntad. Podríamos delimitar al orden público como aquellas precepto de carácter imperativo y/o prohibitivo que limitan la libertad de contratar, producir derechos y obligaciones, teniendo el sustento para esto en el conglomerado de preceptos que son parte del ordenamiento legal.

Aunque es cierto, la autonomía de la voluntad se hace cargo de producir incontables relaciones Jurídicas entre los sujetos, mientras estas no provoquen el desenfreno o bien arbitrariedad, ya que están supeditadas o bien limitadas al conjunto de preceptos que conforman el orden público.

Es necesario concretar que el orden público tiene como basamento substancial la Constitución Política del Estado, que establece los derechos y deberes de los ciudadanos y, entonces en las reglas que jerárquicamente prosiguen a la Carta Magna y que aceptan como función reguladora de la voluntad, como podría ser el Código Civil a forma de ejemplo.

Concepto de buenas costumbres

Conforme nuestro parecer podríamos apuntar que no hay una definición absoluta, precisa, uniforme o bien única de lo que se comprende como buenas costumbres en tanto que la visión o bien consideración que se tenga respecto a ella va a depender de la persona que la práctica y el ambiente correspondiente.

Claude Du Pasquier apunta que las buenas costumbres han de ser entendidas en función, a un estándar jurídico, esto es como un término variable, flexible, amoldable en función a dos componentes fundamentales: espacial y temporal de una sociedad, o sea lo que no está tolerado acá puede estarlo en otro sitio diferente, o bien lo que no está tolerado en nuestros días puede estarlo más adelante en función al mismo tiempo.

Por lo expuesto, la moralidad y la evaluación de las personas, juegan un papel preponderante solo como elementos referenciales, donde, en cualquier caso, va a ser el juez quien deberá solucionar si el acto Jurídico solemnizado (celebrar) es conforme o bien contrario a las buenas costumbres, en función a la consideración que tenga.

Además es preciso especificar que el Código Civil de mil novecientos ochenta y cuatro no define -en esencia- lo que son las buenas costumbres, solo se restringe a enunciar en todos y cada supuesto normativo. A forma de ejemplo podemos referir los artículos 6°, 96°, 1681° inc.7), 1697° inc. tres), 2049°, 2050°, 2104° inc.7).

Análisis del Artículo V del Título Preliminar del Código Civil

El artículo V del Título Preliminar del Código Civil apunta en forma expresa que “Es nulo el acto jurídico contrario a las leyes que Interesan al orden público o bien a las buenas costumbres”

Teniendo en consideración que este precepto se halla en el Título Preliminar del enunciado código substantivo, por lo que evidencia la relevancia que le ha concedido el legislador para desarrollar conceptos como orden público y buenas costumbres, incluso cuando existe defectos de redacción en el precepto ya antes citada.

Es inadecuado cuando el artículo en mención se refiere: “(…)A las leyes que interesan al orden público o bien a las buenas costumbres”, por cuanto, tal y como hemos advertido previamente, las buenas costumbres no pueden estar incorporadas en una “ley” puesto que resulta un término amplío, variable, alterable y flexible en función a diferentes aspectos, especialmente que el Código Civil no le da una definición precisa.

La relevancia del artículo señalado se encuentra en que hace predominar el orden público sobre la autonomía de la voluntad, dando la máxima sanción (nulidad) al acto Jurídico que sea solemnizado (celebrar) inobservado el ordenamiento legal existente.

De esta nulidad, asimismo se desprende el carácter imperativo que resulta de los preceptos que conforman el orden público. La autonomía de la voluntad puede determinar el acto jurídico, pero su colisión con el orden público puede traer consigo de forma irresoluble la nulidad absoluta del acto jurídico, tal y como prevé de manera adicional el inciso ocho) del artículo 219° del Código Civil.

Coméntanos

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *